07.06.07 | Revista ParaTí Mamá

MOVIMIENTOS FETALES

Los esperaste con mucha ansiedad durante los primeros meses. Desde el momento en que los sentís, tu bebé se hace más real. Cuándo empiezan y cómo diferenciarlos.

Asesoraron Dr. Leonardo Mezzabotta, obstetra de Halitus Instituto Médico y el Dr. Pablo Ghisoni, especializado en reproducción y cirugía laparoscópica del Instituto de Obstetricia, Ginecología y Fertilidad.

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Mirar tu panza, hacerle mimos, hablarle, ponerle la música que a vos te gusta, son acciones que seguramente realizás desde el primer día que te enteraste de que estás embarazada. Pero si todavía tu bebé no respondió a ningún estímulo, no te alarmes porque los movimientos fetales comienzan a sentirse luego de la semana 20 (quinto mes). “El primer punto a tener en cuenta es que siempre el movimiento fetal es un buen signo, nunca es para preocuparse” explica el Dr. Pablo Ghisoni, obstetra del Instituto de Obstetricia, Ginecología y Fertilidad. Si ya tuviste un hijo, probablemente sientas “las pataditas” más tempranamente, alrededor de la semana 16. Lo primero que se percibe son los desplazamientos del líquido amniótico producido por los movimientos del bebé, y son descriptos como “burbujas” o “aleteo”. “No todos los fetos tienen el mismo patrón de movimientos, al igual que no todos los bebés duermen la misma cantidad de horas; la cantidad de movimientos fetales tiene un carácter personal” agrega el Dr. Ghisoni.

Un momento mágico
Después de sentirlo, empezarás a tener una relación más íntima con tu bebé. Muchos interrogantes rondarán por tu cabeza:¿por qué se mueve?¿estará incómodo?¿habré hecho algo que le molestó? Tratarás de entender cada uno de sus movimientos, pero lo más importante para vos, es saber que él está bien.
“La frecuencia de los movimientos fetales va modificándose a lo largo del día. Normalmente, después de comer, aumentan como consecuencia del incremento de la glucemia materna y fetal” explica el Dr. Leonardo Mezzabotta, obstetra de Halitus Instituto Médico. En cambio, por la noche existe un período de reposo del bebé, denominado “sueño fetal” durante el cual los movimientos son prácticamente inexistentes (entre las 00:00 y las 06:00 a.m).
“Cualquier movimiento externo puede estimular a tu bebé y, de esta manera, aumentar sus movimientos. Esta propiedad es utilizada al realizar estudios de vitalidad fetal como el monitoreo fetal, donde se aplica un estímulo sonoro que ‘despierta’ al bebé y, así, se evalúa la respuesta cardiaca a los movimientos. Esta capacidad del bebé de responder a los estímulos sonoros, es la base de la estimulación prenatal que busca, a través de la música, aumentar el número de conexiones sinápticas que, en la segunda mitad del embarazo, se encuentran en pleno desarrollo” agrega el Dr. Leonardo Mezzabotta.

¿Todos los movimientos son normales?
Los más notorios son los que involucran a todo el bebé y se denominan rollings. “Otros corresponden exclusivamente a los miembros y son más suaves. Pero además, existe un tercer tipo que es espasmódico, de ritmo sostenido, denominado ‘hipo fetal’ el cual suele llamar la atención de la mamá” explica el Dr. Mezzabotta del Instituto Halitus. Todos los movimientos son normales, cualquiera sea su forma de presentación. Los mismos podrían no ser normales si su frecuencia disminuye a lo largo de los días o si desaparecen durante a un tiempo mayor a 12 horas. En este caso, siempre es conveniente verificar el estado de salud fetal con un estudio complementario (ecografía o monitoreo fetal), cuya elección dependerá del tiempo de embarazo transcurrido. “Los movimientos fetales, en fetos de término, son más bruscos y menores, lo importante es conocer el ritmo de los movimientos del bebé y consultar cuando, dentro del período en que normalmente se mueve, no lo haga” agrega el Dr. Pablo Ghisoni.

A punto de nacer
“Al final del embarazo, en el transcurso del último mes, los movimientos fetales se modifican. Se reducen los movimientos rotales o rollings y persisten los movimientos parciales de los miembros” comenta el dr. Mezzabotta. Estos serán más definidos y menos intensos, por ejemplo sentirás una piernita o un bracito, simplemente porque el bebé tiene menos espacio para moverse. Bajo ninguna circunstancia este cambio significa algún grado de alteración de la salud del bebé.
Pero no todos estos movimientos son placenteros, puede ocurrir que, hacia el final del embarazo, estando el bebé en su posición habitual con la cabeza sobre la pelvis materna, los movimientos del bebé pueden ser dolorosos a partir de la presión que éste ejerce sobre la pared uterina.

El mito el cordón
Quizás haya días que sientas que tu bebé se mueve demasiado y eso te genera temor, porque tenés miedo de que se enrede con el cordón umbilical. “Es cierto que los fetos que más se mueven tendrían más posibilidades de circulares de cordón o nudos reales, pero esto está sujeto a otras variables, no detectables, por ejemplo, la longitud del cordón umbilical” explica el Dr. Pablo Ghisoni y agrega que la presencia del cordón en el cuello fetal, en un embarazo de término, no es indicación de cesárea, pudiéndose intentar el parto por vía vaginal.