15.12.11 | Sentir y Pensar TV

La inmunología y su relación con fallas de implantación y abortos recurrentes

Distintas son las causas por las cuales un embarazo puede no llegar. Pero aldescartar las más frecuentes, un 80% se producen por una falla en el funcionamiento normal del sistema inmunológico que lleva ya sea a una demora en lograr el embarazo o en dificultades para mantenerlo. Por qué es importante y qué puede hacerse al respecto. Últimos avances.

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Para que un embarazo pueda producirse, entre otras cosas, el cuerpo debe reconocerlo como tal y, eso incluye, al sistema inmunológico. Este sistema debe enviar una respuesta no sólo de aceptación del embrión en el cuerpo materno sino también de protección y desarrollo de ese embrión y la placenta. Pero en algunos casos, la respuesta falla y el embarazo no se produce o se pierde. Si se descartan las cuestiones ováricas o espermáticas, hormonales, metabólicas, anatómicas o genéticas, hay que buscar o explorar otras razones por las cuales un embarazo no llega. En los últimos años, una nueva investigación se ha abierto, dándole a la inmunología de la reproducción un lugar preponderante dentro de la medicina reproductiva. Y es que se ha demostrado que, una vez descartadas las causas más frecuentes de pérdidas de embarazo, el 80% de los abortos recurrentes así como las fallas de procedimientos de fertilidad asistida sin causa aparente -por fallas de implantación-, están asociadas a una respuesta inmunológica anormal.
Pero ¿qué significa anormal? Comencemos explicando cómo es una respuesta normal.

RESPUESTA NORMAL
La principal función del sistema inmune es mantener el cuerpo íntegro y defenderlo de antígenos extraños. La respuesta inmune innata de la madre durante el embarazo, es decir ante la llegada de un embrión mitad de origen propio pero mitad de origen paterno, debe estar controlada para no producir un rechazo inmunológico que impida la implantación – llamada esterilidad de origen inmune- o que impida el desarrollo placentario – casos de abortos a repetición con factor inmunológico-. “Las fallas de implantación pueden producirse tanto en ciclos naturales con relaciones sexuales como en técnicas de fertilización asistida de baja complejidad, donde se forman embriones y no implantan, o incluso en las técnicas de fertilización asistida de alta complejidad, en la que se transfieren embriones viables y no logran la implantación”, agrega el Dr. Sergio Pasqualini, especialista en reproducción asistida.
Sin embargo, en determinadas situaciones –como un embarazo- el sistema inmune desarrolla una tolerancia bloqueando la respuesta de defensa e impidiendo que los linfocitos ataquen esas células diferentes.
La implantación del embrión en el útero es un momento clave en el proceso de reproducción. Allí existen glóbulos blancos capaces de reconocer la herencia de moléculas paternas expresadas por el embrión, y por lo tanto, extrañas para el cuerpo materno. Tiene que haber un determinado equilibrio. No sólo hay que evitar que células del sistema inmune reconozcan como extrañas a células del embrión que se está implantando, también hay que evitar que se produzca daño en la pared interna de los nuevos vasos que se están formando para lograr una circulación entre madre e hijo.
Para proteger a ese embrión existen unas células especializadas que cada mes cambian totalmente de función esperando un posible embarazo, y que, en caso de que se produzca, eso continúa por acción hormonal. Estas células, conocidas con el nombre de “asesinas naturales” o natural killers en inglés por su rol de defensa inmunológica, atacarían a las células extrañas al cuerpo materno, pero durante el embarazo son las responsables de la protección del desarrollo sanguíneo y cuando están presentes en el endometrio al momento de la implantación, se transforman en “angiogénicas” o “reguladoras”.



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