Patología Mamaria

Tratamientos y seguimiento del cáncer de mamas

El cáncer de mama no es igual en todas las enfermas y, por lo tanto, el tratamiento varía según las características del tumor y de cada paciente. Siempre se tienen en cuenta el tamaño y la extensión del tumor, la ubicación del tumor en la mama, la historia clínica de la paciente, su edad y otros factores antes de determinar el tratamiento a seguir.
Los tratamientos para el cáncer de mama han ido evolucionando a través del tiempo.
Actualmente Se combinan varios de ellos con el fin de tratar adecuadamente a la paciente.

  • Cirugía. Inicialmente el único tratamiento disponible era realizar una mastectomía, es decir, una cirugía mediante la cual se extraía la mama completamente. Progresivamente fueron realizándose intervenciones más pequeñas y menos mutilantes.
    En los años '80 comenzó a llevarse a cabo un tratamiento más conservador del cáncer de mama, realizando la extirpación de un sector de la mama (donde está el tumor) y un vaciamiento axilar, seguido de radioterapia. La extirpación de la mama, aún vigente, se reserva a casos con estricta indicación de la misma.
    En la década del '90, se evolucionó hacia una cirugía aún menos invasiva y considerada actualmente como lo apropiado para tumores pequeños: la extirpación del ganglio centinela, que consiste en biopsiar sólo el primer ganglio de la cadena ganglionar (localizándolo con colorante y con material radio activo), no sacando ganglios de manera innecesaria.
    Hoy la ciencia ofrece otra alternativa en cuanto al tratamiento quirúrgico de esta enfermedad: la denominada Cirugía Oncoplástica. Hace ya varios años que se realizan este tipo de cirugías, que consiste en abordar todas las operaciones mamarias con un sentido cosmético y oncológico, dejando en lo posible la mama lo más estéticamente correcta aplicando las técnicas quirúrgicas usadas en la cirugía plástica.
    También se deben mencionar muy especialmente las diferentes técnicas de reconstrucción mamaria, sea con expansor tisular o prótesis o con tejidos propios (adecuadas ellas a cada caso en particular), que se aplican cuando es necesaria e inevitable la extirpación de la mama. Así se logra una mejor recuperación psicofísica de la enferma, mejora su imagen corporal y esto colabora con su inserción al medio familiar y laboral.

  • GANGLIO CENTINELA

  • Radioterapia. Utiliza niveles de radiación para destruir las células malignas. Tiene efecto sólo sobre el área irradiada (no tiene acción en el resto del cuerpo, sólo en algunas ocasiones produce sensación de cansancio), evitando o disminuyendo la posibilidad de que la enfermedad vuelva en la mama operada.

  • Quimioterapia. Recurre a medicamentos para combatir las células cancerosas, evitando que se propaguen o que crezcan. Hay distintos tipos de drogas quimioterápicas (en general se usan varias combinaciones) y cada una de ellas con distinta agresividad, indicándose unas u otras según el caso.

  • Hormonoterapia. Otra posibilidad en el tratamiento de esta enfermedad es el uso de medicación que impida la acción del estrógeno (Tamoxifeno) o su formación (Inhibidores de Aromatasa) o impidiendo que al ovario llegue la información para producirlo (análogos LH-RH). Esta terapia es muy efectiva siempre y cuando el tumor haya sido estimulado por hormonas, situación que se conoce al estudiar los receptores hormonales en ese tumor.

  • Biología molecular. En estos últimos años también se ha avanzado mucho en el uso de drogas que buscan un blanco molecular. Por ejemplo el HER-2-neu es un gen que marca la agresividad del cáncer de mama y que se expresa como "resistencia" a cierta quimioterapia, pero ahora se tiene la ventaja de que se puede agregar al tratamiento una molécula anti HER-2-neu llamada Trastuzumab y que permite que la quimioterapia actúe.
    Además, se ha descubierto un anticuerpo que se llama CD34 y que marca la cantidad de vasos que hay en un tumor. A mayor cantidad de vasos, más posibilidad de que las células crezcan y que se trasladen por los vasos sanguíneos generando metástasis. Así es como también se ha desarrollado una droga (Bevasizumab) que inhibe la formación de estos vasos anormales.

  • Microchip. La posibilidad de clasificar genéticamente a los tumores mamarios abre un nuevo camino hacia el tratamiento del cáncer de mama. Pudiendo obtener variados subtipos tumorales con distinto comportamiento evolutivo y frente a los distintos tratamientos, es posible la realización de tratamientos más específicos acorde a la variedad de la enfermedad, y seguramente obtener mejores resultados.






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